martes, 1 de noviembre de 2016

IMPACTO DE LAS NORMAS EN LAS INSTITUCIONES

INTRODUCIÓN

Al hablar sobre el tema de normas, generalmente lo asociamos  a lo referente a las leyes que rigen a nuestra sociedad o nación; sin embargo, las normas las podemos encontrar a cada lugar donde vayamos, desde un hogar, una iglesia, una escuela, nuestro trabajo  o cualquier institución. Están las normas que nos imponemos a nosotros mismos sin que nadie las sepa y aun de manera inconsciente y están las normas que se establecen en cada lugar a las cuales debemos sujetarnos si estamos interesados en pertenecer a dicho grupo o institución, según sea el caso.
En el presente ensayo se hablará de la importancia que dichas normas tienen en las instituciones, pero yendo más allá, se profundizará en lo referente a las normas en las instituciones educativas, ya que son  las que más nos conciernen como estudiantes de educación.
Toda institución de cualquier tipo, por regla general es regida por así decirlo, por una serie de normas, reglas, leyes, reglamentos etcétera. estas son las que permiten que esa institución pueda funcionar, pues a través de ellas es como se regula el comportamiento de los miembros  de la institución; pensemos por un momento en cómo funcionaría cualquier institución si no tuviera normas, ya que una cosa es el tenerlas y que algunas personas no las respeten y otra muy distinta es el no contar con ellas, ya que en el primer caso, al no ser cumplida una norma, se establecen las sanciones correspondientes, en cambio en la segunda, simplemente sería  un caos, pues cada quien actuaría como mejor le pareciera; de ahí la importancia de las normas en las instituciones de cualquier giro.
En términos generales, las normas imponen límites a la actuación de las personas comprometiéndolas con ciertas pautas de comportamiento para lograr el bienestar común. Su existencia permite saber lo que se vale o no en las relaciones sociales, lo permitido y lo prohibido en ciertas circunstancias, así como las obligaciones y responsabilidades que deben asumirse en un espacio común.

DESARROLLO

Toda institución por más sencilla que parezca cumple  normas, no solamente las que se plantean internamente pues también debe de cumplir con algunas externas, estas pueden ser fiscales, de salud, ambientales, de seguridad, legales, jurídicas etcétera;  a este conjunto de normas se les llama normatividad.
Antes de dar continuidad considero de suma importancia definir qué son las normas. Se conoce como norma a  toda aquella ley o regla que se establece para ser cumplida por un sujeto específico en un espacio y lugar también específico. Las normas son las pautas de ordenamiento social que se establecen en una comunidad humana para organizar el comportamiento, las actitudes y las diferentes formas de actuar de modo de no entorpecer el bien común.
A lo largo de la historia, las diferentes sociedades han establecido su conjunto particular de normas y leyes sociales que tienen siempre que ver con las estructuras de pensamiento, los modos de entender el mundo y aquello que las rodea, los valores considerados morales, etc. Esto hace que cada conjunto de normas sociales sean específicas y particulares a esa comunidad y que se organicen de tal manera en relación a las necesidades e intereses de esa comunidad.
Las normas han sido tradicionalmente orales y el hecho de convertirse en escritas es lo que las hace volverse universales y objetivas ya que se limita el abuso interpretativo que las partes pueden realizar al estar establecidas sólo en la conciencia. Las normas jurídicas actuales son la herencia del derecho romano, uno de los conjuntos de normas y leyes más complejos de la antigüedad. Al hablar de normas jurídicas, seguimos haciendo referencia a pautas de comportamiento pero estas se vuelven mucho más específicas y en muchos casos pueden no abarcar actitudes y valores morales que ya se dan por sentado y no se consideran necesarios poner por escrito.
Las normas pueden estar, además, organizadas y clasificadas de acuerdo a los problemas y temáticas sobre las cual versen: temáticas económicas, familiares, políticas, laborales, penales y muchas otras. Esto permite acceder de manera más fácil y rápida a las secciones correspondientes de normas cuando son necesarias.
Del mismo modo que todas las sociedades cuentan con sus conjuntos de normas y leyes, todas cuentan con diversos sistemas de castigos y penalidades para aquellos sujetos que no las cumplan o respeten y que entren así en la categoría de individuos peligrosos para la sociedad. Las penas y castigos pueden variar en intensidad dependiendo del tipo de crimen así como también del tipo de sociedad o comunidad en la cual se cometan los delitos, siendo algunas más duras y represivas que otras.
Un ejemplo sería, si hablamos de una institución educativa de nivel primaria  y que fuera publica, está por regla debe de tener un reglamento interno, debe de estar afiliada al sistema educativo nacional, todo el plan de estudio es proporcionado por la SEP, su política interna debe estar alineada con la política vigente del  sistema educativo nacional y a través de todo ese conjunto de normas permite que la escuela funciona.

Existen, al menos, cuatro clases de normas que conviene describir para señalar las diferencias derivadas de la esfera de comportamientos que regulan y sus similitudes con las incluidas en los reglamentos escolares y de aula:

1.- Normas de cortesía: También conocidas como reglas de urbanidad y buen trato, o convencionalismos sociales. En ellas se ubican prácticas y rituales sociales, hábitos de comportamiento que demuestran amabilidad, aprecio y consideración por otros. Ejemplos: llegar puntual a una cita, saludar a las personas que se encuentra uno en el camino; comer con la boca cerrada y sin hacer ruido; dar las gracias a quien hace un favor.  Su incumplimiento tiene como sanción el rechazo o censura del grupo.
2.- Normas religiosas: Se trata de normas de conducta que siguen quienes pertenecen a una confesión religiosa. Los mandatos se asumen como órdenes dadas por una divinidad y suelen estar registrados en libros o documentos sagrados. Las normas también pueden ser dictadas por autoridades religiosas (ministros de culto, sacerdotes, pastores…). Ejemplos: no robar, no mentir, rezar, participar en ceremonias religiosas. Si dichas normas no se cumplen la consecuencia varía de una religión va otra. Si no existe arrepentimiento, puede ser perder la  gracia divina o no gozar de una vida eterna.
3.- Normas morales: Son las que cada persona asume para sí, por convencimiento propio (autonomía moral), o por influencia de otras personas como familiares, amigos. Son diversas y plurales como las mismas sociedades; sin embargo, lo deseable es que las normas de la moral de una persona o grupo social específico no afecten o atenten contra los derechos de otros y, por tanto, sean congruentes con un mínimo ético en la vida ciudadana. Al ser omitidas, su sanción o consecuencia es la sensación de malestar consigo mismo, arrepentimiento o remordimiento de conciencia. Rechazo del grupo de pertenencia.
4.- Normas jurídicas e institucionales: Son elaboradas por autoridades o representantes de los ciudadanos, quienes conforman el poder legislativo en nuestro país. Ponen límites a la libertad individual, pero también a los miembros del gobierno. Prohíben ciertas conductas, establecen obligaciones y protegen derechos. Están inspiradas en valores o principios éticos compartidos y muchos de ellos incluidos en los derechos humanos. Su omisión tiene como consecuencia Privar o restringir libertades y derechos, pero con enfoque basado en principios éticos como la dignidad humana y el respeto a los derechos fundamentales. Aplicación de sanciones establecidas en códigos civiles y penales.
Como se puede apreciar, en cada tipo de norma, existe una sanción a su incumplimiento, es decir, cada acción tiene una consecuencia.
Como sucede en toda institución social, el reglamento o el conjunto de normas reviste de una clara importancia para ordenar la convivencia y guiar los comportamientos de todos los individuos que de ella forman parte. Esto sucede con una de las instituciones más modernas pero al mismo tiempo más asimiladas por las sociedades de todo el mundo: la escuela.  
En la escuela alumnos de diferentes edades asisten para ser educados en numerosos conocimientos y también para aprender a convivir en sociedad. La escuela cumple un rol educativo de significativa importancia a lo largo de la vida de cada persona, especialmente si tenemos en cuenta que un individuo ocupa allí gran parte de su tiempo diario y desde la más tierna infancia hasta el final de la adolescencia. La institución educativa tiene como objetivo el pasaje y la transmisión de un gran número de contenidos y conocimientos que han sido elegidos como representativos de una cultura o de un modo de pensar y considerados al mismo tiempo como aquellos que deben pasar de generación en generación para la supervivencia de la raza humana o de una sociedad específica.
Pero por otro lado, la institución escolar cumple un rol secundario que no puede dejarse de lado y que es aquel que tiene que ver con la adaptación de los sujetos a la vida en sociedad, a la comunidad en la que viven y a sus características particulares. Así, la escuela sirve como enseñanza de hábitos, costumbres y comportamientos que deberán ayudar al niño o niña a adaptarse mejor a la vida en sociedad y que le servirán también a esta última para asegurarse la convivencia pacífica y ordenada.
Aquí es donde entra con gran fuerza e importancia el rol del reglamento escolar, aquel que establece todas las pautas de comportamiento, de reglas y de formas de sociabilidad que perduran desde el ingreso del niño o niña a la institución hasta su egreso. El reglamento escolar muchas veces tiene que ver con aspectos específicos de la institución como el cumplimiento de horarios, el respeto por el uso de determinadas vestimentas, el respeto hacia el otro, etc. Sin embargo, todas estas reglamentaciones tienen un sustrato social ya que hacen que la persona pueda luego comprender su importancia a la hora de, por ejemplo, formar una familia, conseguir un trabajo, iniciar una carrera educativa superior.
Los reglamentos escolares pueden variar en exigencia y en formalidad dependiendo de cada institución y de lo que la misma elija como estudiantes apropiados, pero por lo general versan siempre sobre las mismas conductas y hábitos de respeto, tolerancia, educación y orden.

Los reglamentos requieren cierta estructura. sus principales componentes son:

Principios, propósitos o sentido del reglamento: Es un componente escasamente presente en los reglamentos pero de gran relevancia, porque es el lugar en el que la escuela plantea con claridad, por ejemplo, cómo concibe la idea de reglamento, cuál es la intención que le da y qué se espera proteger con él.
Reglas: Son el cuerpo principal de los reglamentos. De hecho, una alta proporción contienen sólo este componente; es el caso principalmente de los reglamentos de aula, que básicamente son listas breves de reglas. En los escolares, la estructura y la organización de las reglas se vuelven complejas y aparecen desglosadas por tema, por destinatario o por bloques de derechos y obligaciones.
Faltas: Este componente está presente de forma explícita o tácita en una parte de los reglamentos. Se distinguen de las reglas porque no señalan lo prohibido o permitido, sino aquellas conductas que serán merecedoras de sanción. Su presencia resulta relevante ya que con bastante frecuencia los reglamentos revisados establecen sólo sanciones genéricas y no indican de forma clara o específica qué conductas serán las sancionadas.
Sanciones: Las sanciones están presentes en muchos reglamentos de dos formas distintas. En una de ellas se les incorpora a través de un apartado explícito del documento, dedicado ya sea a señalar sanciones puntuales para acciones determinadas, o bien, a indicar aquellas que pueden considerarse como genéricas es decir, no específicas en el reglamento en relación con el hecho con el que están asociadas, sino que sólo son sanciones posibles. La segunda forma de incorporación es enunciándolas de manera implícita dentro de las reglas. No se dedica un apartado distinto, sino que se intercala a lo largo del reglamento. En varios casos incluso se les redacta como reglas.

Hay diversos tipos de reglamentos en las instituciones:

Reglamentos que enfatizan la prohibición de conductas: Son reglamentos cuyo contenido de conjunto está dedicado, predominante aunque no exclusivamente, a señalar conductas prohibidas y sancionadas. Si bien todo reglamento tiene como uno de sus propósitos acotar en alguna medida la libertad (marcar fronteras en función de principios o necesidades), la característica de éstos es su claro enfoque en la coerción sin muchos argumentos que la expliquen. Por lo general la enunciación es en un sentido abiertamente negativo: No comer en clase, No golpear a mis compañeros, pero en otros casos parece evitarse el uso de la palabra no sustituyéndola por un equivalente como evitar o  está prohibido.
Reglamentos que enfatizan conductas, actitudes o formas de ser esperadas: En estos reglamentos predomina un lenguaje en sentido positivo que indica lo que se espera que realice o que sea el estudiante (o los padres) en vez de señalar lo que no debe hacerse. En ocasiones esto se expresa a modo de un deber, mientras que en otras es una afirmación, una indicación clara sobre alguna conducta o una exhortación a ser o actuar de cierta manera. Por ejemplo: Debo obedecer a mi maestra. Debo guardar silencio. Debo recoger mi material. Debo recoger mis cosas. Debo pedir permiso para ir al baño.
Reglamentos que enfatizan el equilibrio entre lo prohibido y lo esperado: Son reglamentos que no sólo combinan reglas de los estilos anteriores, sino que además lo hacen de manera explícita con el fin de establecer con toda claridad ambos escenarios. Se trata de casos contados pero que resultan relevantes por la contundencia de la distinción y por el enfoque restrictivo que algunos ofrecen. Por ejemplo:
Lo que se debe hacer: Ser puntual. Ser honesto. Ser respetuoso. Ser participativo. Ser responsable.  Ser amable. Ser comunicativo. Ser honrado.
Lo que no se debe hacer: Ser desordenado. Ser prepotente. Ser violento. Ser negativo.
Reglamentos que enfatizan derechos y obligaciones: Se trata de un estilo presente en un grupo considerable de reglamentos. Llaman la atención, ya que una enunciación de este tipo pone de relieve el lugar de la escuela como espacio público en el que no sólo hay reglas que cumplir, sino que también se tienen derechos que se pueden ejercer. Su presencia llega a ser tan relevante para estas escuelas que se constituye en el eje que estructura el reglamento. Es decir, el reglamento es en sí mismo una carta de derechos y obligaciones. Un ejemplo: Tiene derecho a recibir atención respetuosa del maestro y protección del personal docente, directivo y auxiliar del plantel.  Derecho a solicitar permiso para faltar a la escuela en caso de enfermedad o necesidad.
Normas que establecen lo que ya es, lo que está establecido y no depende de una acción. Es relativamente recurrente encontrar en los reglamentos alusiones de este tipo, que en algunos casos resultaban más cercanas a enunciados informativos que a reglas propiamente dichas. Son contenidos que algunas escuelas consideran necesario incluir porque dejan asentados principios, enfoques pedagógicos o condiciones administrativas de las que pueden desprenderse reglas .Por ejemplo: “Promovemos el conocimiento, uso y circulación de los libros en la escuela y las aulas; para ello contamos con una comisión responsable”.
Normas que describen procedimientos: indican cómo hacer cosas, qué método se seguirá para cumplir con alguna tarea o cumplir un propósito. Es un tipo de norma sumamente y particularmente se utiliza para destacar procedimientos administrativos y de organización, ya sea escolar o dentro del aula. Algunos ejemplos de éstas son: “Debo pedir permiso para ir al baño”, “En el caso de enfermedades, es obligación de los padres dar aviso a tiempo para evitar ser dados de baja, y con relación a enfermedades infecciosas, se debe aislar al niño el tiempo conveniente y se le recibirá nuevamente previa autorización médica”.
Normas que comprometen al sujeto a hacer algo: esto puede implicar el cumplimiento de deberes, la adopción de compromisos e incluso el ejercicio activo de derechos. Aquí pueden incluirse varios de los ejemplos señalados en los estilos de reglamentos mencionados previamente, como el caso de las normas de convivencia: “ser respetuosos”, “no debo golpear a mis compañeros”.

¿A quién van dirigidas las normas?

En el caso de los reglamentos escolares, es posible identificar tres sujetos claros de la normatividad: estudiantes, padres o tutores y docentes.
La mayoría de las normas tienen como destinatario a los estudiantes, asumiéndolos como el principal sujeto cuya conducta requiere ser normada.
En un segundo plano se encuentran los padres de familia o tutores a quienes se involucra fundamentalmente en dos asuntos: el cumplimiento de procedimientos escolares y el apoyo a procesos formativos. Este sujeto de la normatividad aparece en un buen número de reglamentos escolares entre los que destaca notablemente el caso de preescolar. Esta situación cambia conforme avanza el nivel educativo y adquiere un enfoque notablemente distinto.
Respecto al tercer destinatario, los docentes, existe un grupo muy reducido de normas dirigidas a ellos y que aluden a asuntos diversos: la mayoría son relativas a la clarificación de sus funciones, a la realización de procedimientos administrativos y a los derechos laborales que como trabajadores poseen. Es evidente la ausencia del docente como sujeto de regulación en tanto actor involucrado en la vida escolar. Se le ve sólo como figura de autoridad y como agente regulador pero no como alguien que también debe regir su conducta por ciertos parámetros disciplinarios y que puede ser protegido por las normas de la comunidad. En este sentido, los reglamentos parecen sostener que sólo el destinatario del servicio educativo (estudiantes, padres) tiene que limitar su libertad, apegarse a criterios de conducta y, en algunos casos, recibir protección a sus derechos; no así quien lo ofrece.
La construcción de un sistema de convivencia en las escuelas, desde una perspectiva democrática y con enfoque de derechos, es indispensable para el logro de los fines establecidos en la legislación educativa nacional. Desde esta óptica, es necesario que en cada comunidad escolar sus integrantes revisen periódicamente las normas que regulan su convivencia, planteándose preguntas como las siguientes:
o   ¿A quiénes están dirigidas las normas que rigen nuestra vida escolar?, ¿a quién (o quiénes) se excluye y por qué?
o   ¿Qué tipo de valores o derechos buscamos proteger?
o   ¿Cuáles son los principales contenidos o asuntos de la convivencia que se regulan?
o   ¿Esa elección es congruente con los valores y derechos que decimos proteger?
o   ¿Qué enfoque normativo prevalece en nuestro reglamento?, ¿qué sería necesario modificar para promover la apropiación de la norma por convencimiento de su valor y no por temor a la autoridad o a recibir un castigo?
Pese a la diversidad de las funciones en los reglamentos se nota una profunda preocupación por una en particular: el control de la conducta. De ahí que los temas más frecuentemente abordados sean los relativos al Orden y disciplina. Este énfasis no es ajeno a las complejas condiciones de organización de una escuela y la necesidad real de establecer límites y marcar pautas básicas para el desarrollo de su tarea formativa. Tampoco es lejano a la existencia de necesidades específicas, como combatir el ausentismo, evitar la violencia, prevenir adicciones o incluso remediar la ausencia de hábitos mínimos de higiene, entre otras, hacia un mejor funcionamiento de la institución escolar a fin de brindar una mejor educación.

CONCLUSIÓN:

Hablar de normas y la regulación que estas brindan, en definitiva sería lo ideal para toda institución el hecho de que cada una de ellas se cumpliera, ya que permitiría el correcto funcionamiento de la misma. Al planear u organizar el funcionamiento de cualquier institución, siempre ese trata de prever ciertas contrariedades que puedan surgir en el camino hacia las metas y objetivos es ahí donde surgen las normas; sin embargo ha quedado demostrado que no siempre se cumplen, pues nunca falta aquella persona que esté en desacuerdo con algo.
Referente a las instituciones educativas, aun cuando el padre de familia firma un reglamento escolar y a los días llega su hijo con algún reporte de que violó alguna de las reglas, en la mayoría de los casos el padre de familia reacciona de una forma contradictoria, pues exige calidad en la educación pero no apoya para que esto sea logrado.
Por ejemplo el uniforme escolar, se pide en el caso de las niñas de secundaria que este sea cuatro dedos debajo de la rodilla pero la mamá se lo manda hacer cuatro dedos pero arriba de la rodilla aun habiendo firmado  el estar de acuerdo con el reglamento escolar, argumentando que a la niña no le gustan las faldas largas, con esto solo está promoviendo que la niña simplemente no muestre interés alguno por sujetarse a las reglas y normas, si no lo hace desde lo más básico en su temprana edad, no podemos esperar que al ser una persona adulta lo haga con el reglamento laboral.
Ejemplos hay muchos, pero si no educamos a nuestros hijos en cuanto al respeto de las reglas y normas, tampoco podemos esperar que lleguen a ser grandes ciudadanos, pues a donde vayamos sabemos que hay reglas que obedecer.
El éxito de una institución educativa radica en gran manera en el cumplimiento de sus normas.
Si no hubiera norma alguna que regulara el funcionamiento de la institución, imaginen que cada quien llegara a ella a la hora que le pareciera, se retirara de la misma manera, no cumplir con el uniforme que lo distingue como estudiante o trabajador, no cumplir con el trabajo asignado o una tarea, simplemente no tendría sentido alguno la existencia de dicha institución.

BIBLIOGRAFÍA








viernes, 28 de octubre de 2016

ESCUELA, POLÍTICA EDUCATIVA Y GESTIÓN ESCOLAR


CONCEPTO DE ESCUELA


El término escuela deriva del latín schola y se refiere al espacio al que los seres humanos asisten para aprender.


CONCEPTO DE POLÍTICA


La política es una actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar ciertos objetivos. También puede definirse como una manera de ejercer el poder con la intención de resolver o minimizar el choque entre los intereses encontrados que se producen dentro de una sociedad.


POLITICAS PÚBLICAS EN MATERIA EDUCATIVA


La calidad de la educación puede asumirse como la medida en que las políticas que orientan su  desarrollo responden a los más amplios consensos nacionales sobre la situación del país, y sobre los desafíos que debe enfrentar. En el caso de México, la búsqueda de la equidad y el  mejoramiento de la calidad de la educación son los temas más recurrentes en la formulación de las políticas educativas. 


¿QUÉ ES GESTIONAR?


La definición de esta palabra es en primer lugar, hacer trámites y tareas para conseguir una determinada meta o logro personal o comercial.
También es ocuparse de organizar, y administrar un negocio o empresa, organismo o cualquier tipo de actividad económica; conducir y guiar una circunstancia problemática. De este modo se aplica no solamente a las empresas, sino también al ámbito de  la logística y la política.

El centro escolar, como cualquier otra organización, está formado por seis elementos o componentes fundamentales. A saber:

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1. Los objetivos

Son los propósitos institucionales, explícitos o no, que orientan la actividad de la organización y constituyen la razón de ser del centro. Favorecer la adquisición de hábitos personales y sociales por parte de los alumnos y alumnas; capacitarles para el trabajo intelectual autónomo o fomentar procesos de participación entre los miembros de la comunidad escolar serían, entre otros muchos, ejemplos de intenciones generales que sirven de guía a los profesionales de nuestros centros para desarrollar coherentemente determinadas propuestas curriculares y gestoras a partir de ellas.

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2. Los recursos

Constituyen el patrimonio con el que cuenta el centro escolar para lograr sus objetivos. La escuela dispone de tres tipos de recursos que, enumerados esquemática y resumidamente, son los siguientes:

  • Personales: profesorado, estudiantes, padres y madres, personal de administración y servicios, personal directivo, asesores, especialistas diversos... Son los protagonistas del hecho educativo.
  • Materiales: edificio, mobiliario y material de uso didáctico. Los tres distribuidos y dispuestos de una u otra manera determinarán el espacio escolar.
  •  Funcionales: tiempo, dinero y formación, fundamentalmente. Estos recursos hacen operativos los recursos materiales y personales. No «funcionarán» sin la existencia de los recursos funcionales.

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3. La estructura

Es el conjunto de elementos, articulados entre sí, a partir de los cuales se ejecuta la acción institucional. Es decir: el dispositivo que conforma el agregado de todas las unidades a las que asignamos unos roles y unas funciones concretas. Conviene destacar aquí tres nociones fundamentales:

·   Los elementos: son cada una de las unidades que se han creado para establecer una adecuada división del trabajo, para procurar una gestión especializada y para hacer posible la acción participativa. Pueden ser unipersonales (la directora, el coordinador del equipo docente del ciclo inicial, el jefe del departamento de ciencias sociales...), o pluripersonales (un equipo de profesores de ciclo, la comisión de actividades extraescolares, la junta coordinadora del servicio de biblioteca...)
·         Los componentes: es decir, las personas (una o más de una) que constituyen las unidades o elementos.
·         Las funciones: es decir las acciones y cometidos propios que tienen asignada cada unidad o elemento. Así, por ejemplo, una función característica de un directivo escolar podría ser presidir los actos académicos formales o autorizar los pagos; la de un claustro, determinar los criterios generales para la evaluación de los alumnos; la de un secretario, extender certificaciones o la de un equipo docente, establecer pautas comunes para la elaboración de adaptaciones curriculares para determinados alumnos.

 Entre todas estas unidades o elementos se construye un sistema relacional que suele regirse por una determinada formalización. La formalización se establece mediante la elaboración de reglas, normas y procedimientos de actuación más o menos explícitos que regularán aquel sistema.

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4. La tecnología

El concepto de tecnología en las organizaciones incluye mucho más que la maquinaria o el equipo que se utiliza en los procesos de enseñanza y aprendizaje. En nuestro caso, el término tecnología no es sinónimo de artefactos tecnológicos sino que designa el conjunto de acciones y maneras de actuar propias de la institución, orientadas intencionalmente, ejecutadas mediante unos determinados métodos e instrumentos y justificadas después de un proceso de análisis. O bien, dicho de otra forma, la manera determinada de ordenar la acción; o, si se prefiere, la forma de planificar, ejecutar y controlar (fundamentada y justificadamente) los procesos operativos en un centro.

Ejemplos de acciones tecnológicas serían tanto el sistema que se sigue para la preparación, desarrollo y seguimiento de los acuerdos en las reuniones, como el plan de trabajo que se diseña en el centro para elaborar o revisar sus propuestas curriculares, como, incluso, la propia disposición y relaciones que se hayan establecido entre los elementos de la estructura.

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5. La cultura

Entendida como conjunto de significados, principios, valores y creencias compartidos por los miembros de la organización que le dan una identidad propia y determinan y explican la conducta peculiar de los individuos que la forman y la de la propia institución.
La cultura se manifiesta mediante ritos, tradiciones, ceremonias, costumbres, reglas; a través de los referentes, marcos o teorías psicopedagógicas sobre el aprendizaje y la enseñanza que allí se utilizan... Es el elemento que representa la parte oculta del iceberg que constituye la escuela, el elemento en el que descansan los demás y que suele ser el que tiene una influencia más decisiva en los procesos organizativos y gestores.

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6. El entorno

Lo forman el conjunto de variables ajenas a la estructura que inciden en la organización. Son los elementos externos que vienen dados por: la ubicación geográfica del centro, el nivel socioeconómico y cultural de las personas que viven en la zona, las leyes que regulan la vida de las escuelas, los grupos sociales y los demás factores que constituyen el medio con el que la escuela interacciona en tanto que sistema abierto.

Estos factores del entorno están presentes a menudo mediante diversas formas y expresiones en el interior de la vida de la escuela, por lo que forman parte de ella. Constituyen agentes que deben ser incorporados al análisis de los centros y tenidos muy en cuenta en los procesos de gestión dado su carácter condicionante. Las demandas cambiantes de la sociedad en general, de los padres, de los centros educativos a los que irán a parar nuestros alumnos y alumnas después de pasar por nuestro centro, de las empresas... son, entre otros, ejemplos de condicionantes que plantea el entorno.

DIMENSIONES DE LA GESTIÓN EDUCATIVA


Recordemos que el concepto de gestión educativa hace referencia a una organización sistémica y, por lo tanto, a la interacción de diversos aspectos o elementos presentes en la vida cotidiana de la escuela. Se incluye, por ejemplo, lo que hacen los miembros de la comunidad educativa (director, docentes, estudiantes, personal administrativo, de mantenimiento, padres y madres de familia, la comunidad local, etc.), las relaciones que entablan entre ellos, los asuntos que abordan y la forma como lo hacen, enmarcado en un contexto cultural que le da sentido a la acción, y contiene normas, reglas, principios, y todo esto para generar los ambientes y condiciones de aprendizaje de los estudiantes. Todos estos elementos, internos y externos, coexisten, interactúan y se articulan  desde el punto de vista analítico, herramientas para observar, analizar, criticar e interpretar lo que sucede al interior de la organización y funcionamiento cotidiano de la institución educativa.

Existen varias propuestas de dimensiones de la gestión educativa. La más sintética y comprensiva es la que plantea cuatro dimensiones: la institucional, la pedagógica, la administrativa y la comunitaria.



DIMENSIÓN INSTITUCIONAL


Esta dimensión contribuirá a identificar las formas cómo se organizan los miembros de la comunidad educativa para el buen funcionamiento de la institución.
Esta dimensión ofrece un marco para la sistematización y el análisis de las acciones referidas a aquellos aspectos de estructura que en cada centro educativo dan cuenta de un estilo de funcionamiento. Entre estos aspectos se consideran tanto los que pertenecen a la estructura formal (los organigramas, la distribución de tareas y la división del trabajo, el uso del tiempo y de los espacios) como los que conforman la estructura informal (vínculos, formas de relacionarse, y estilos en las practicas cotidianas, ritos y ceremonias que identifican a la institución).
En la dimensión institucional, es importante promover y valorar el desarrollo de habilidades y capacidades individuales y de grupo, con el fin de que la institución educativa se desarrolle y desenvuelva de manera autónoma, competente y flexible, permitiéndole realizar adaptaciones y transformaciones ante las exigencias y cambios del contexto social. Para esto, es necesario tener en claro las políticas institucionales que se desprenden de los principios y la visión que guía a la institución y que se traducirán en formas de hacer en la conducción de la gestión. Por ejemplo, los niveles de participación en la toma de decisiones, si existen o no consejos consultivos, quiénes los conforman y qué responsabilidades asumen, etc.

DIMENSIÓN PEDAGÓGICA


Esta dimensión se refiere al proceso fundamental del quehacer de la institución educativa y los miembros que la conforman: la enseñanza-aprendizaje.
La concepción incluye el enfoque del proceso enseñanza-aprendizaje, la diversificación curricular, las programaciones sistematizadas en el proyecto curricular (PCI), las estrategias metodológicas y didácticas, la evaluación de los aprendizajes, la utilización de materiales y recursos didácticos.
Comprende también la labor de los docentes, las prácticas pedagógicas, el uso de dominio de planes y programas, el manejo de enfoques pedagógicos y estrategias didácticas, los estilos de enseñanza, las relaciones con los estudiantes, la formación y actualización docente para fortalecer sus competencias, entre otras.

DIMENSIÓN ADMINISTRATIVA


En esta dimensión se incluyen acciones y estrategias de conducción de los recursos humanos, materiales, económicos, procesos técnicos, de tiempo, de seguridad e higiene, y control de la información relacionada a todos los miembros de la institución educativa; como también, el cumplimiento de la normatividad y la supervisión  de las funciones, con el único propósito de favorecer los procesos de enseñanza-aprendizaje. Esta dimensión busca en todo momento conciliar los intereses individuales con los institucionales, de tal manera que se facilite la toma de decisiones que conlleve a acciones concretas para lograr los objetivos institucionales.
Algunas acciones concretas serán la administración del personal, desde el punto de vista laboral, asignación de funciones y evaluación de su desempeño; el mantenimiento y conservación de los bienes muebles e inmuebles; organización de la información y aspectos documentarios de la institución; elaboración de presupuestos y todo el manejo contable-financiero.


DIMENSIÓN COMUNITARIA



Esta dimensión hace referencia al modo en el que la institución se relaciona con la comunidad de la cual es parte, conociendo y comprendiendo sus condiciones, necesidades y demandas. Asimismo, cómo se integra y participa de la cultura comunitaria.
También alude a las relaciones de la institución educativa con el entorno social e interinstitucional, considerando a los padres de familia y organizaciones de la comunidad, municipales, estatales, organizaciones civiles, eclesiales, etc. La participación de los mismos, debe responder a un objetivo que facilite establecer alianzas estratégicas para el mejoramiento de la calidad educativa.




jueves, 20 de octubre de 2016

2.1 LA ESCUELA Y LA POLÍTICA EDUCATIVA EN TORNO A LA GESTIÓN ESCOLAR

MODELO EDUCATIVO 2016:
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/114501/Modelo_Educativo_2016.pdf

LA GESTÓN ESCOLAR


 Definición de gestión escolar
 

Gestión escolar es un proceso que enfatiza la responsabilidad del trabajo en equipo e implica la construcción, diseño y evaluación del quehacer educativo. Es entendida como la capacidad de generar nuevas políticas institucionales, involucra a toda la comunidad escolar con formas de participación democráticas que apoyan el desempeño de docentes y directivos a través del desarrollo de proyectos educativos adecuados a las características y necesidades de cada escuela. 

Involucra la generación de diagnósticos, el establecimiento de objetivos y metas, la definición de estrategias y la organización de los recursos técnicos y humanos para alcanzar las metas propuestas. Dependiendo de la focalización, es posible identificar grandes áreas de la gestión escolar: gestión académica, gestión directiva, gestión administrativa, y gestión de la comunidad. 

Procesos involucrados: 

Apoyo para desarrollar una cultura de la calidad en todos los proyectos a realizar, creando conciencia de mejoramiento, trabajo en equipo y participación. 

Fomentar el uso de instrumentos y herramientas en la toma de decisiones, organización y seguimiento de los procesos que se implementan en la institución. 

Apoyo en la articulación de proyectos, con el propósito de dar un sentido a las actividades a la luz de los propósitos establecidos en la institución educativa. Implementación de Indicadores de gestión, con el propósito de visualizar el estado de desarrollo de los procesos. 

Sistematización y documentación de todos los procesos, con el propósito de lograr aprendizajes organizacionales de los desaciertos y consolidar sostenibilidad. 

Gestión educativa y gestión escolar
 

El concepto de gestión, tal como se utiliza actualmente, proviene del mundo de la empresa y atañe a la gerencia. La gestión se define como la ejecución y el monitoreo de los mecanismos, las acciones y las medidas necesarios para la consecución de los objetivos de la institución. La gestión, por consiguiente, implica un fuerte compromiso de sus actores con la institución y también con los valores y principios de eficacia y eficiencia de las acciones ejecutadas.

Desde este marco conceptual se entiende que la conducción de toda institución supone aplicar técnicas de gestión para el desarrollo de sus acciones y el alcance de sus objetivos. 
Cuando se aborda el tema de la gestión relacionado con la educación, resulta necesario establecer distinciones conceptuales entre la gestión educativa y la gestión escolar. Mientras la primera se relaciona con las decisiones de política educativa en la escala más amplia del sistema de gobierno y la administración de la educación, la segunda se vincula con las acciones que emprende el equipo de dirección de un establecimiento educativo en particular. Tanto los procesos de gestión educativa como los de gestión escolar son secuencias de acciones deliberadamente elegidas y planificadas en función de determinados objetivos que posibiliten la tarea de conducción. 

La gestión educativa involucra las acciones y decisiones provenientes de las autoridades políticas y administrativas que influyen en el desarrollo de las instituciones educativas de una sociedad en particular. El ámbito de operación de dichas decisiones puede ser el conjunto del sistema educativo de un municipio, un partido o un departamento, una provincia, un estado o una nación. Generalmente, las medidas incluidas en la gestión educativa se articulan con otras políticas públicas implementadas por el gobierno o autoridad política, como parte de un proyecto político mayor. 

Las medidas relativas a la gestión escolar corresponden al ámbito institucional e involucran objetivos y acciones o directivas consecuentes con dichos objetivos, que apuntan a lograr una influencia directa sobre una institución particular de cualquier tipo. Se trata, en suma, de un nivel de gestión que abarca la institución escolar singular y su comunidad educativa de referencia. 

Toda medida de gestión supone un componente político, en la medida en que tiende a la concreción de una intencionalidad. Cuando el ámbito de aplicación es la institución escolar, el interés de la acción es obtener determinados resultados pedagógicos a través de lo que suele entenderse por actividad educativa escolar, llevada a cabo por cada comunidad educativa particular. 

Por este motivo -tal como señala Inés Aguerrondo - todos los miembros de la institución escolar implementan diariamente decisiones de política educativa cuando organizan equipos de trabajo en el aula y en la institución, cuando toman medidas administrativas y de gestión del establecimiento, cuando definen los mecanismos de inscripción de los estudiantes, las modalidades de evaluación de sus aprendizajes, etc. 
La gestión institucional, en particular, implica impulsar la conducción de la institución escolar hacia determinadas metas a partir de una planificación educativa, para lo que resultan necesarios saberes, habilidades y experiencias respecto del medio sobre el que se pretende operar, así como sobre las prácticas y mecanismos utilizados por las personas implicadas en las tareas educativas. 

En este punto, en estrecha relación con la actividad de conducción, el concepto de planificación cobra importancia debido a que permite el desarrollo de las acciones de conducción-administración y gestión, ya sean educativas o escolares. 
En la gestión escolar, la planificación hace posible la dirección de todo el proceso institucional, y resulta muy necesaria cuando se intenta producir cambios en el quehacer cotidiano. 

Dimensiones de la gestión escolar
 

Para el análisis y fundamentación de la práctica directiva se plantean las siguientes dimensiones de la gestión educativa que se encuentran presentes en los cinco módulos y se articulan a partir del eje conductor Planeación–Evaluación del proyecto educativo. 

Las dimensiones son: 

Dimensión pedagógico-didáctica

Se refiere a las actividades propias de la institución educativa que la diferencian de otras y que son caracterizadas por los vínculos que los actores construyen con el conocimiento y los modelos didácticos: las modalidades de enseñanza, las teorías de la enseñanza y del aprendizaje que subyacen a las prácticas docentes, el valor y significado otorgado a los saberes, los criterios de evaluación de los procesos y resultados. 

Como aspecto central y relevante que orienta o debería orientar los procesos y las prácticas educativas en el interior y exterior de los centros escolares se encuentra el currículum. 

A partir de identificar, analizar, reflexionar y discutir colectivamente en las comunidades educativas las finalidades, intencionalidades y propósitos que se plantean desde el primer nivel de concreción del currículum, es factible arribar, en primer lugar, al mayor número de consensos para comprender el qué, cuándo, cómo y por qué de los aprendizajes de los alumnos y, por consiguiente, de su evaluación. 

En segundo lugar es preciso partir de los planteamientos curriculares para identificar, analizar y sistematizar las problemáticas que requieren ser atendidas para el desarrollo y concreción de los aprendizajes en los alumnos. 

Finalmente, con esta base de reflexión colectiva, discutir y arribar a consensos sobre la pertinencia de los planteamientos curriculares prescritos y proponer las finalidades e intencionalidades educativas bajo las cuales la escuela y su comunidad orientará su estrategia de intervención educativa. 

Con el fin de orientar los trabajos colaborativos en las comunidades de práctica, durante el desarrollo de su proyecto educativo, resulta fundamental que los directivos identifiquen y analicen los planteamientos curriculares determinados para el nivel de Educación Básica y, a partir de ello, ubiquen sus procesos y prácticas (dentro y fuera de las escuelas). 

Es importante analizar y reflexionar sobre los niveles de concreción que tiene el currículum. En el primer nivel solo se hacen las prescripciones correspondientes pero no se consideran las características particulares de cada escuela y, mucho menos, las problemáticas que enfrenta para los aprendizajes de los alumnos. 

El segundo nivel, es donde se concreta el diseño, desarrollo, evaluación y seguimiento del proyecto educativo de la escuela. En este segundo nivel de concreción es donde aparecen las interpretaciones, análisis y consensos que la comunidad educativa debe construir sobre las intencionalidades y fines educativos planteados desde el primer nivel de concreción. 

“Este concepto es recuperado de Wenger, E. En su texto “Comunidades de práctica. Aprendizaje, significado e identidad”. Ed. Piados. 1998.” 

Es en la escuela, ubicada como nivel de concreción curricular, de donde parte la necesidad de construir y reconstruir una cultura colaborativa que genere una participación comprometida y responsable en los actores del hecho educativo durante los procesos y prácticas educativas. El tercer nivel de concreción curricular es el aula, en donde con los consensos sobre el qué, cómo, cuándo y porque enseñar y evaluar, los aprendizajes de los alumnos no dependen del azar y de la arbitrariedad en el proceso de enseñanza–aprendizaje. 

No se trata de arribar al conocimiento exhaustivo de la teoría curricular, en cuanto al diseño, desarrollo y evaluación, pero si a la identificación de los elementos centrales de éstos planteamientos para estar en posibilidad de contextualizar las problemáticas que se determinen atender. 

Dimensión comunitaria.

Es el conjunto de actividades que promueven la participación de los diferentes actores en la toma de decisiones y en las actividades de cada centro. Se incluye también el modo o las perspectivas culturales en que cada institución considera las demandas, las exigencias y los problemas que recibe de su entorno (vínculos entre escuela y comunidad: demandas, exigencias y problemas; participación: niveles, formas, obstáculos límites, organización; reglas de convivencia). 

En esta dimensión resulta imprescindible el análisis y reflexión sobre la cultura de cada escuela. Al tener identificadas, caracterizadas, organizadas, y jerarquizadas las problemáticas educativas de la escuela, zona escolar o de supervisión resulta importante la construcción colectiva de un proyecto que permita atender desde distintos escenarios, ámbitos y niveles las causas y consecuencias de dichas problemáticas. Para tal fin es conveniente considerar la cultura que las comunidades han construido, desarrollado y reproducido a lo largo de su práctica educativa en un tiempo y espacio determinado. 

Configurada la cultura de la comunidad que va a poner en marcha un proyecto determinado, se está en posibilidad de seleccionar conjuntamente el tipo de estrategias a seguir durante el desarrollo, evaluación y seguimiento del proyecto educativo en cuestión. En éste sentido, es importante conocer las interacciones significativas, que se producen consciente e inconscientemente entre los individuos en una determinada institución social como lo es la escuela y que determinan sus modos de pensar, sentir y actuar. 

Resulta importante decodificar la realidad social que constituye dicha institución para encontrar colectivamente el camino hacia el mejoramiento de los procesos educativos en la escuela. Es decir, entender e interpretar el conjunto de significados y comportamientos que genera la escuela como institución social para la concreción de las finalidades e intencionalidades educativas y sociales que tiene asignada y lograr el mayor compromiso y responsabilidad en la atención de las problemáticas educativas diagnosticadas. 

Para entender y comprender las interacciones es necesario identificar la relación que existe entre la política educativa y las prácticas escolares que se llevan a cabo dentro y fuera de la escuela, valorando las correspondencias y las discrepancias que provoca la dinámica interactiva entre las características de las estructuras organizativas y las actitudes, intereses, roles y comportamientos de los individuos y de los grupos. 

Las comunidades educativas de las escuelas no aceptan tan fácilmente la imposición de formas y estilos de trabajo distintos a sus tradiciones, costumbres, rutinas, rituales e inercias que se esfuerzan en conservar y reproducir como parte significativa de su identidad institucional, ya que están fuertemente determinados por sus valores, expectativas y creencias. 

Por tal razón resulta indispensable que a través de la búsqueda y experiencia reflexiva sobre la cultura de la comunidad educativa se tienda a su reconstrucción para generar de manera natural y espontánea la necesidad del trabajo colaborativo en la concreción de aprendizajes significativos de los alumnos. 

Entender lo que sucede en la escuela supone un tratamiento interdisciplinario, ya que las múltiples dimensiones de la misma están conectadas e interrelacionadas a través de las influencias mutuas de muy diversa naturaleza. Estas dimensiones están caracterizadas por elementos particulares que hacen necesario su análisis, reflexión y discusión. Desde luego que para intervenir sobre la realidad escolar es imprescindible partir de esta visión integral y provocar el cambio en este mismo sentido. 

Dimensión administrativa.

Analiza las acciones de gobierno que incluyen estrategias de manejo de recursos humanos, financieros y tiempos requeridos, así como el manejo de la información significativa que, tanto desde el plano retrospectivo como desde el prospectivo, contribuya con la toma de decisiones. 

Esta dimensión se refiere a todos los procesos técnicos que apoyarán la elaboración y puesta en marcha del proyecto educativo, así como la rendición de cuentas ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de la Contraloría 

La dimensión administrativa se vincula con las tareas que se requieren realizar para suministrar, con oportunidad, los recursos humanos, materiales y financieros disponibles para alcanzar los objetivos de una institución, así como con las múltiples demandas cotidianas, los conflictos y la negociación, con el objeto de conciliar los intereses individuales con los institucionales. 

En este sentido, administrar implica tomar decisiones y ejecutarlas para concretar acciones y con ello alcanzar los objetivos. Sin embargo, cuando estas tareas se desvirtúan en prácticas rituales y mecánicas conforme a normas, sólo para responder a controles y formalidades, como se entiende actualmente a la burocracia, entonces, promueve efectos perniciosos que se alejan de sus principios originales de atención, cuidado, suministro y provisión de recursos para el adecuado funcionamiento de la organización. En este contexto, la dimensión administrativa, es una herramienta para planear estrategias considerando el adecuado uso de los recursos y tiempo disponibles. 

Desde que la educación básica existe, es la primera vez que escuelas públicas reciben y recibirán apoyo económico de los gobiernos estatales y del gobierno federal para operar recursos financieros, por ello se hace necesario que el directivo de este nivel educativo se le debe apoyar en la operación y distribución de dichos recursos. 

Es importante señalar que estas dimensiones no se presentan desarticuladas en la práctica cotidiana, por lo que las acciones o decisiones que se llevan a efecto en alguna de ellas tienen su impacto específico en las otras; la desagregación que aquí se hace es por razones didácticas y de sistematización. 

Dimensión organizacional.

Los profesores y directivos, así como los estudiantes y los padres de familia, desarrollan su actividad educativa en el marco de una organización, juntos con otros compañeros, bajo ciertas normas y exigencias institucionales, y no en la falacia de una campana de cristal como podría ser el salón de clases. Esta dimensión ofrece un marco para la sistematización y análisis de las acciones referidas a aquellos aspectos de estructura que en cada centro educativo dan cuenta de un estilo de funcionamiento. 

Entre estos aspectos se consideran tanto los que pertenecen a la estructura formal (los organigramas, la distribución de tareas y la división del trabajo, el uso del tiempo y de los espacios) como los que conforman la estructura informal (vínculos y estilos en que los actores de la institución dan cuerpo y sentido a la estructura formal, a través de los roles que asumen sus integrantes). 

En ésta dimensión es pertinente valorar el desarrollo de capacidades individuales y colectivas y la facilitación de las condiciones estructurales y organizativas para que la escuela pueda decidir, de manera autónoma y competente y sin perder de vista sus finalidades educativas, las transformaciones que requiere la evolución del contexto escolar. 

Este proceso implica una experiencia de aprendizaje y experimentación para quienes participan en él. Provocando la modificación consciente y autónomamente decidida, tanto de las prácticas y de las estructuras organizativas de la escuela como de las percepciones de los directivos, docentes y alumnos sobre sus roles, compromisos y responsabilidades en la compleja tarea de educar a las nuevas generaciones. 

Lo fundamental recae en facilitar la consecución de los propósitos educativos a través del esfuerzo sistemático y sostenido dirigido a modificar las condiciones en el aprendizaje y otras condiciones internas, organizativas y de clima social. Por lo que es necesario hablar de perfeccionamiento, innovación, y mejora de los procesos educativos en las instituciones escolares, tomando como referencia el grado de consecución y práctica de los valores que consideramos educativos desde nuestra dimensión ética y profesional. 
En este sentido la reflexión sobre la organización, sobre su flexibilidad, sobre la dinámica del cambio organizativo debe estar situada en primer plano y no relegada a un segundo. 

Además, las organizaciones que educan requieren desarrollar características como la racionalidad y la colegialidad pero fundamentalmente la flexibilidad, la cual requiere de procesos de sensibilización a la necesidad de cambio, unas estructuras capaces de cambiar con autonomía y agilidad y más personas con actitudes abiertas para impulsar y llevar a cabo adaptaciones y concretar significativamente las intencionalidades educativas de las escuelas. 

Los mejores diseños y proyectos curriculares, si no tienen en cuenta el contexto organizativo donde se van a desarrollar y si no se plantean las exigencias de cambio que han de llevarse a cabo en las organizaciones, no tendrán al mejoramiento y transformación. 
 
RESPONSABILIDADES DE LA DIRECCIÓN ESCOLAR 

La Dirección Escolar coordina una gran diversidad de servicios estudiantiles y está presente desde el proceso de admisión hasta la titulación. Entre sus principales funciones destacan las siguientes: 

A.  Lleva a cabo el proceso de admisión. 

B.  Registra y actualiza los expedientes de cada estudiante. 

C.  Es el vínculo con la Secretaria de Educación Pública, tanto para efectuar los trámites individuales por alumno como para mantener al corriente los registros y actualizaciones de los planes de estudio. 

D.  Es la encargada de organizar y coordinar los procesos de inscripción y reinscripción. 

E.  Es la única entidad oficial que puede expedir constancias de estudios y calificaciones, ya que es la Dirección que registra y resguarda la historia académica de todos los alumnos. 

F.   Es la Dirección que vigila el cumplimiento del Reglamento de Alumnos, por lo que es también la encargada de aplicar las sanciones académicas cuando un alumno entra en problemas con la Institución, ya sea por un mal desempeño académico o por faltas de probidad, situación que incluso puede llevar a que un alumno sea dado de baja temporal o definitivamente. 

G.  Es la responsable de la oficina del Servicio Social. 

H.  Es el área encargada de tramitar el Título Profesional y la Cédula ante la SEP, una vez que el alumno aprueba todas sus materias y su examen profesional. 

Definición de Dirección Escolar 

Anteriormente este puesto era asumido por una persona que se encargaba de organizar tanto programas, plantillas docentes, normas escolares, atención a los alumnos hasta cuestiones de índole administrativo; hoy en día la participación es un concepto que permea a la mayoría de las instituciones y partiendo de tal entendido se ha constituido a la dirección escolar en dependencias que permiten agilizar las labores y es de esta forma como se concibe una organización participativa que se designa con el nombre de dirección escolar, formado por pequeños equipos de apoyo. 

Pasos de la Dirección Escolar 


CONTROL. El control es una etapa primordial en la administración, pues, aunque una empresa cuente con magníficos planes, una estructura organizacional adecuada y una dirección eficiente, el ejecutivo no podrá verificar cuál es la situación real de la organización y no existe un mecanismo que se cerciore e informe si los hechos van de acuerdo con los objetivos. 

PLANIFICACIÓN. La planificación es un proceso gradual, por el que se establece el esfuerzo necesario para cumplir con los objetivos de un proyecto en un tiempo u horario que se debe cumplir para que la planificación sea exitosa. En este proceso permite además, refinar los objetivos que dieron origen al proyecto. 

ORGANIZACIÓN. Las organizaciones son sistemas sociales diseñados para lograr metas y objetivos por medio de los recursos humanos o de la gestión del talento humano y de otro tipo. También se definen como un convenio sistemático entre personas para lograr algún propósito específico. Las Organizaciones son el objeto de estudio de la Ciencia de la Administración, y a su vez de algunas áreas de estudio de otras disciplinas como la Sociología, la Economía y la Psicología.  

LA TOMA DE DECISIONES. Es el proceso mediante el cual se realiza una elección entre las alternativas o formas para resolver diferentes situaciones de la vida, estas se pueden presentar en diferentes contextos: a nivel laboral, familiar, sentimental, empresarial (utilizando metodologías cuantitativas que brinda la administración), etc., es decir, en todo momento se toman decisiones, la diferencia entre cada una de estas es el proceso o la forma en la cual se llega a ellas. La toma de decisiones consiste, básicamente, en elegir una alternativa entre las disponibles, a los efectos de resolver un problema actual o potencial, (Aun cuando no se evidencie un conflicto latente). 


Para tomar una decisión, no importa su naturaleza, es necesario conocer, comprender, analizar un problema, para así poder darle solución; en algunos casos por ser tan simples y cotidianos, este proceso se realiza de forma implícita y se soluciona muy rápidamente, pero existen otros casos en los cuales las consecuencias de una mala o buena elección puede tener repercusiones en la vida y si es en un contexto laboral en el éxito o fracaso de la organización, para los cuales es necesario realizar un proceso más estructurado que puede dar más seguridad e información para resolver el problema. Las decisiones nos atañen a todos ya que gracias a ellas podemos tener una opinión crítica.